07 May Capital City en la revista GEO

  1. ¿Qué es, en su opinión, el derecho a la ciudad?
El derecho a la ciudad es el derecho que tenemos todas las personas a crear y decidir colectivamente el uso y desarrollo de nuestras ciudades, independientemente de nuestro sexo, origen o capacidad económica. Es el derecho a anteponer nuestras necesidades colectivas y plurales a los intereses de los poderes económicos y financieros que pretenden hacer negocio de la ciudad a costa de sus habitantes.
  1. Usted considera que hay un determinado urbanismo que no tiene en cuenta las necesidades reales de los habitantes. ¿A qué urbanismo se refiere?
Me refiero al urbanismo que, de la mano de las administraciones neoliberales, pretende hacer ciudad con el único fin de generar beneficios para determinados sectores que no repercuten en los habitantes de la ciudad. Es el urbanismo que crea grandes transformaciones urbanas como los Juegos Olímpicos o el Fórum de las culturas de Barcelona o el que promueve la creación de enormes distritos tecnológicos donde, tras la promesa de crear negocio, la población originaria se ve desplazada o viviendo en entornos que han sido creados sin atender a sus necesidades.
  1. ¿Realmente considera que los inversores y las administraciones públicas ven las ciudades como espacios donde hacer negocios y extraer beneficios? ¿En qué se basa?
Basta con darse una vuelta por cualquier ciudad para darse cuenta de que esto es así realmente. Los centros históricos se han convertido en parques temáticos para el consumo de las clases medias internacionales. Las tiendas de barrio y los bares de toda la vida han sido reemplazadas por tiendas de souvenirs, alquileres de bicicletas y patines, agencias turísticas y bares con decoración sacada de pinterest que dan más beneficios a sus nuevos propietarios. Esto hace que la población local se quede sin tiendas donde hacer las compras diarias mientras ven como sus alquileres se disparan y se ven forzadas a desplazarse a barrios más baratos, algo que desde el sindicato de inquilinos denominan como deshaucios invisibles. Y el problema no es solo el turismo, hay más discursos promovidos por administraciones e inversores como por ejemplo el de las smart cities, las clases creativas o el del urbanismo.
  1. ¿Cómo dominaría, de hacerlo, el poder capitalista el proceso urbano? ¿Hay una ideología determinada tras él?
El capitalismo es un sistema basado en la obtención de beneficios así que cualquier cosa susceptible de generar beneficios será puesta por delante de los intereses de la población. Para ello, las clases capitalistas (las que tienen el dinero), pueden dominar el proceso urbano a través de las administraciones que comparten sus mismos intereses y de inversores y empresarios que intervienen en la ciudad. También lo dominan intentando controlar la ideología que se transmite en los medios de comunicación y en la publicidad y que promueve determinadas formas de consumo y de relacionarse.
  1. Afirma que de este proceso urbanístico solo se benefician los poderosos, ¿por qué? ¿No cree que esta evolución actual de las ciudades beneficia a todos sus habitantes?
La mayoría de transformaciones impuestas desde arriba sin que sean demandadas por sus vecinos no tiene ninguna razón de ser y lo más probable es que acaben imponiéndose porque se cree que puede generar mayores beneficios. Por poner un ejemplo, el caso del Fórum de las culturas de Barcelona, supuso una inversión de más de 3200 millones de euros en la creación de los edificios donde se celebró el evento y en los nuevos bloques de viviendas para clases medias-altas del barrio de Diagonal Mar y el Front Marítim del Poblenou. Mientras, los habitantes del barrio del Besós o de la Mina, una de las zonas más empobrecidas de Barcelona y que se encuentran delante del Fórum, no vieron ningún tipo de mejora en sus instalaciones, viviendas o espacios comunes. El interés era revalorizar el suelo y venderlo a gente con mayor poder adquisitivo sin tener en cuenta al resto.
  1. Por qué los hitos arquitectónicos y las obras faraónicas que hoy proliferan en muchas ciudades no sirven para mejorarlas?
Los hitos arquitectónicos solamente sirven para posicionar a la “ciudad marca” dentro del mercado internacional donde las ciudades compiten entre ellas para atraer turismo e inversión. Un reclamo vistoso que se pueda asociar a la ciudad, como es el caso Guggenheim de Bilbao. Son meros elementos de marketing. Además, la simple idea de que se invierta esas enormes cantidades de dinero en un edificio mientras hay gente que no puede pagar los suministros de agua, luz y gas debería ser motivo suficiente para escandalizarnos.
  1. ¿Qué papel juega el turismo en todo ello?
El turismo es una de las industrias que más dinero mueve. Según datos del World Travel & Tourism Council (WTTC) mueve un total de 7,2 trillones de dólares al año, el 9,8% del PIB mundial. Es una gran cantidad de dinero que hace que las ciudades compitan entre ellas para atraer más turistas que el resto mientras tratan de potenciar sus particularidades, sus edificios, sus templos, los centros históricos, las actividades culturales, las fiestas… todo se mercantiliza y la ciudad se ofrece al turista como un producto para su consumo donde los habitantes son meros actores de este decorado. La ciudad pierde así, con la mercantilización, la autenticidad, creada colectivamente a lo largo de muchos años por sus habitantes.
  1. En qué medida el museo Guggenheim Bilbao o el masterplan de Zorrotzaurre son ejemplos de un sistema de maximización de beneficios?
El Guggenheim se vendió como una forma de “revitalizar” y “sanear” la ciudad en un contexto de conflictividad laboral y social donde Bilbao vivía las consecuencias de la desindustrialización. Lo que se perseguía era poner Bilbao en el mapa internacional para atraer turismo e inverisón y revalorizar todos los terrenos de la ría usando el museo como reclamo. El 90% de los visitantes del museo son turistas, lo que nos da una idea clara de a que se orientaba su creación.
El museo, y los demás edificios que se construyeron después, de la mano de reconocidas firmas de la arquitectura y que pueblan la ria de Bilbao, sirvieron para hacer subir el precio del suelo y generara beneficios para los promotores y rentistas. El masterplan de Zorrotzaurre es la culminación de todo este proceso, una gran obra de remodelación, de la mano de la difunta celebrity de la arquitectura Zaha Hadid, donde las antiguas fábricas seran sustituidas por viviendas. Actualmente la zona ya se está vendiendo como zona creativa, otro discurso que usan los diseñadores de marketing urbano para revalorizar el terreno.
  1. Que son las clases creativas?
El término de clases creativas es usado para designar cualquier tipo de trabajo que pueda encajar dentro del preciado, popular y ambiguo mantra de la creatividad, tan valorado en nuestras sociedades. Este concepto, ha sido utilizado e impulsado, entre otros, por Richard Florida, famoso a raíz de la publicación de su libro “The Rise of the Creative Class” y que ha sido una de las figuras visibles dedicada a influenciar, tanto a políticos, como al público en general, para promover cambios en las ciudades. Como estos profesionales tienen salarios más elevados y realizan un consumo superior al resto de la clase trabajadora, Richard Florida sostenía que las ciudades debían abrirse y hacerse atractivas para que este grupo de personas quisieran instalarse en ellas y, sirvieran así, con su modo de vida, de motor económico para la ciudad. Nuevos vecinos, nuevas tiendas y nuevos gustos para designar una realidad centrada en el consumo individualista con fachada “cool” mientras se esconde lo que de verdad está ocurriendo: un desplazamiento de la población con menos poder adquisitivo.
  1. ¿Existen resistencias a ese sistema? ¿Cuáles son?
La creación de las ciudades es un proceso de lucha entre los intereses de las clases capitalistas y los intereses de los habitantes de la ciudad. Resistencias a esta forma de ciudad hay muchas en todas las ciudades. En España quizás la más representativa por su fuerza y capacidad de oposición y visibilización de la problemática habitacional es la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) que lucha por el derecho a una vivienda digna. También me parece muy interesante la aparición del Sindicato de Inquilinos o la asociación de camareras de piso “Las Kellys”, que han conseguido demostrar la falsedad de los discursos que asocian turismo con mejora económica. También hay ejemplos de asociaciones vecinales que trata de oponerse a las formas de funcionamiento del capitalismo mediante prácticas y funcionamientos alternativos.
  1. La revolución de nuestra época será urbana o no será. ¿Hasta qué punto se ha hecho realidad la conocida sentencia de Lefebvre?
Por la canitdad y variedad de procesos de explotación que se observan en las ciudades así como por la variedad de personas a las que afecta, es un lugar muy bueno desde donde luchar por el derecho a la ciudad. Así, por ejemplo, personas de posiciones acomodadas que nunca antes habían sentido empatía por la gente que era deshauciada de sus casas, pero a la que afecta y molesta la masificación turística de sus ciudades, pueden ver que sus intereses y luchas son más comunes de lo que creian.
Veremos como evoluciona todo pero es evidente que cada vez es mayor el malestar vecinal en todas las ciudades del mundo ante las perdidas de derechos y calidad de vida así como también son mayores las resistencias creadas.
  1. ¿Es posible otra forma de desarrollo? ¿Cuál?
Eso es algo que tendremos que descubrir entre todas las personas mediante la práctica y a base de errores. Lo que está claro es el camino que no hay que seguir.
  1. Como nace el proyecto Capital City? ¿Su objetivo es simplemente de denuncia? ¿Quizá de concienciación?
Denuncia y concienciación ante los discursos que nos venden y muchas veces aceptamos sin cuestionar. La ciudad me ha parecido un sitio excelente desde donde observar todo el funcionamiento del sistema así como las resistencias que produce. No he hecho nada más que adaptar y poner en imágenes lo que gente como Lefevbre, David Harvey, Jane Jacobs o Manuel Delgado, por citar los más conocidos, ha denunciado desde hace años.
14 ¿A qué obedece su nombre?
He llamado a este trabajo Capital City para remarcar como la construcción de las ciudades en el mundo actual, tal como comenta David Harvey en su libro “Ciudades Rebeldes”, presupone la capacidad del poder de clase capitalista (la que tiene el dinero) de dominar el proceso urbano, tanto en los aparatos del estado como en la forma de vida de la población, en su capacidad de trabajo, en sus valores culturales y políticos y en sus concepciones del mundo, al mismo tiempo que también provoca el rechazo y la resistencia a esta forma de hacer.
  1. El relato de la Smart City funciona muy bien para vender las ciudades actuales. Sin embargo, sus fotografías parecen rebatirlo. ¿Cómo?
El concepto Smart City juega un papel muy importante en el marketing de la ciudad.
Tal como dice José Mansilla, del Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà (OACU) “Lo primero que hay que decir es que el concepto Smart City es, antes que otra cosa, una estrategia de marketing urbano, es decir, un relato construido y diseñado para “vender la ciudad”. En un mundo donde el concepto de lo tecnológico está asociado a ideas positivas como modernidad, eficiencia o hasta sostenibilidad, el relato de la Smart City tiene mucho ganado y sirve para justificar incrementos del precio del suelo.
 
No Comments

Post a Comment