H&M

Enfrente del aeropuerto Alula Aba Nega de Mekele, a 15 minutos en minibus del centro de la ciudad, se encuentra la fábrica de MAA Garment and Textiles, uno de los tres proveedores con los que la empresa sueca H&M trabaja en el país, tal y como ellos mismos indican en su página web, junto con Almeda Textil (en Adwa) y GG Super Garment Factory (en Addis). H&M no tiene ninguna tienda abierta en Etiopía pero si realiza aquí parte de su producción. La fábrica está ubicada en el pueblo de Qwiha, integrado en Mekele. Enfrente de la fábrica, subiendo una pequeña colina llegamos al mercado (foto inferior), uno de esos pobres mercados etiopes con muy pocos productos en sus puestos, donde podemos comprobar la falsedad de las ideas liberales de que la riqueza gotea su riqueza alrededor, usadas incansablemente por las clases altas y las oligarquias para justificar su estatus privilegiado.

Mientras la población etíope se ha podido enorgullecer siempre de ser el único país no colonizado de África ahora está siendo invadida por las empresas transnacionales que ven en ella una oportunidad para reducir sus costes y aumentar sus beneficios gracias a la mano de obra barata y la riqueza de sus tierras. Esta forma de colonialismo apátrida que penetra en el país bajo promesas de desarrollo únicamente está interesada en aumentar su capital.

MEKELE

Pasando el pueblo de Qwiha y dejando atrás al proveedor de H&M, seguimos por una carretera en buenas condiciones, con dos carriles de ida y dos de vuelta, que atraviesa grandes campos hasta llegar a uno de los edificios de la Universidad de Mekele, ubicado en la parte alta de una montaña desde donde podemos divisar toda la ciudad.
Mekele, capital de la región de Tigray y una de las mayores ciudades y centros económicos del país se encuentra a unos 780km al norte de Addis Abeba.
Antes de llegar al centro de la ciudad, mientras bajamos por la empinada carretera que continua desde la universidad, ya podemos encontrarnos con esos grandes contrastes de riqueza característicos de las ciudades. Mientras los trabajadores de organismos internacionales, funcionarios del gobierno o gente adinerada se desplaza con vehículos 4×4, los campesinos o trabajadores que van a la ciudad con su carro tirado por escuálidos burros, tienen que coger grandes rocas antes de la bajada, que colocan encima de un neumático viejo atado a la parte de atrás del carro y que, con el roce contra el asfalto, hace de freno para que el carro no acabe empotrado en la montaña.

A diferencia de Addis, Mekele parece ir a un ritmo mucho más tranquilo que la capital. Sus calles del centro de la ciudad están llenas de tiendas de todo tipo, desde farmacias a papelerias que suministran material a las personas que asisten a la Universidad de Mekele (Unos 28.000 estudiantes inscritos según datos de la universidad en 2013). Las imágenes de “modernidad” y de una creciente actividad económica comparten espacio con las caravanas de camellos que llegan al mercado a vender la sal que extraen en la región del Danakil, uno de los lugares más calientes del planeta, donde sus habitantes siguen viviendo de la misma manera que hacían cientos de años atrás.

Mekele también está apostando por una imagen de ciudad repleta de nuevas construcciones. Junto al nuevo estadio, en construcción al lado del monumento a los mártires, y con capacidad para 40.000 personas, se está levantando una zona de altos edificios ubicados al lado de una ancha avenida asfaltada, a pocos metros de su mercado tradicional, donde los puestos de chapa se amontonan sobre caminos de tierra y donde la basura se acumula.

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