“Zorrotzaurre, de la fábrica al ladrillo” en Apuntes de clase de La Marea.

Una casa aparece tras el muro que limita uno de los solares de Zorrotzaurre, Bilbao.

Publicado el 5 de diciembre del 2018.

https://apuntesdeclase.lamarea.com/audiovisual/zorrotzaurre-de-la-fabrica-al-ladrillo/

 

El pasado octubre se celebró el encuentro Cities for Excellence en Bruselas, un evento que pretendía ser una llamada a la “creación de redes con las mejores universidades, agrupaciones e institutos de investigación para proyectos de ciudades inteligentes y gobernanza urbana”. En este contexto, la concejala delegada del área de Alcaldía, Contratación y Recursos Humanos del Ayuntamiento de Bilbao, Gotzone Sagardui, presentó el proyecto Zorrotzaurrecomo “la futura isla del conocimiento y del talento”. Se refería al masterplan de Zorrotzaurre, obra de la difunta celebrity de la arquitectura Zaha Hadid, un plan de “regeneración urbana” (eufemismo muchas veces usado para maquillar una realidad especulativa) de la ciudad de Bilbao, que afectará a una superficie de 838.781 metros cuadrados en la Ría del Nervión, siendo una de las mayores transformaciones de la ciudad. Mientras se acaban de tirar todas las fábricas previstas y se prepara el terreno para nuevas empresas, viviendas y equipamientos, se ha abierto el canal de Deusto convirtiendo esta zona en una isla en medio de la ría.

Una isla que funciona perfectamente para visibilizar esta transformación urbana, “Una isla para vivir, trabajar y disfrutar”, como la definen desde la web del proyecto, donde también hablan de “isla creativa”, usando el discurso blanqueador y cool de las clases creativas, popularizado por Richard Florida, para intentar atraer a población con mayor poder adquisitivo y con la que se pueda conseguir mayores beneficios. Toda una operación de marketing urbano que lleva tiempo vendiendo el proyecto, no solo a sus futuros moradores y moradoras, sino también al resto de la población para seguir haciendo negocio con el suelo y el ladrillo. Eso sí, bien maquillado bajo discursos de creatividad, ciudades inteligentes, sostenibilidad y, cómo no, talento.

Un “talento” que nos va permitir ver cómo el precio de la caña seguramente pase de 1,30€ en vaso grande que cuesta actualmente en los bares que ya estaban en la zona a los más de 2€ en copita pequeña pero con música hipster de fondo y decoración sacada de pinterest a base de palets y cajas de fruta de madera transformadas para los nuevos establecimientos.